Realmente este viaje, a pesar de ser ya el segundo que realizábamos, era nuestra verdadera puesta en escena: Semana Santa 2021, tres veleros, veinte tripulantes, y sus correspondientes patrones.
A todo esto debemos sumarle el momento en que decidimos lanzar este MWLA, en plena pandemia Covid-19.


Contra todo pronóstico la llegada a Funchal por parte de toda la tripulación fue sencilla. Contábamos con tripulantes venidos de diversos lugares: Madrid, Barcelona, Sevilla, Las Palmas, e incluso EEUU.Las instrucciones que habíamos impartido durante las semanas previas nos permitieron coordinarnos de forma efectiva.
La Universidad de Las Palmas nos facilitó una carta personalizada a cada uno de nosotros para que pudiésemos mostrarla en caso necesario.
El proyecto ha sido financiado por la UE, y cuenta con un objetivo de investigación sobre turismo náutico que avala la experiencia.

Los veleros llegaron el día anterior a Marina Funchal, después de una dura travesía que a pesar de haberla previsto se adelantó algunas horas, lo que hizo que los patrones llegaran algo cansados a Funchal.
Después del preceptivo Briefing y bienvenida a toda la tripulación se le entregó una camiseta de este NWLA. El primer día, tal como estaba previsto, y de la mano de nuestros colaboradores portugueses de Ventura Do Mar, nos dirigimos a las islas Desertas en embarcaciones semirrígidas desde la misma Marina Funchal.
La travesía fue algo movida ya que teníamos un viento de SSW que la hizo algo incómoda. Allí pudimos deleitarnos con el avistamiento de algunos calderones y delfines. Los cetáceos más pesados no se dejaron ver durante esta excursión.

Llegados de regreso a Funchal, y tras la merecida ducha, pudimos aprovechar para visitar la bonita ciudad de Funchal. Cena a bordo.


La previsión meteorológica no era demasiado buena y se decidió, atendiendo al criterio de seguridad, posponer nuestra salida unas horas. El día siguiente se iba a aprovechar para navegar por la costa de Funchal y de esta forma, todos pudimos ir tomando el pulso a las embarcaciones.
Mini regata entre los 3 veleros donde todos pudieron participar activamente de las maniobras. Al ir regresando a puerto, uno de nuestros veleros perdió la hélice y tuvo que ser remolcado a puerto ayudados por nuestros amigos de Ventura do Mar quienes acudieron inmediatamente. Todo se realizó perfectamente y sin mayor incidencia, pero lamentablemente, dadas las fechas, no pudimos solucionar en tiempo la avería de la hélice, y la tripulación de este velero tuvo que dar por concluida su MWLA.
Nautic Ocean corrió con todos los gastos y devolución del dinero, pero nos quedó un mal gusto de boca, ya que esta misma incidencia en Canarias hubiésemos podido solucionarla de forma inmediata. Nos quedamos con la parte positiva derivada de la lección aprendida para que en próximas ediciones podamos solucionar con nuestros socios portugueses cualquier emergencia de tipo técnico que pudiera surgir.
Cena a bordo en Marina Funchal.

Después de las visitas turísticas del día siguiente al Jardín Botánico, y al centro de la ciudad, y para esperar que la borrasca acabara de cruzar nuestra derrota, zarpamos dirección Islas Salvajes, nuestro siguiente destino.
Durante las aproximadamente 160 millas que separan Funchal de las Islas Salvajes, las tripulaciones pudieron disfrutar de la navegación a vela, que en estas latitudes casi siempre está asegurada, del avistamiento de cetáceos, y de un cielo plagado de estrellas.
Al llegar a estas islas, que tan sólo están habitadas por los guardas del Parque, el fondeo se hizo imposible, al persistir el viento del SW, por lo que se optó con buen criterio a visitarlas navegando pero sin bajar a tierra.

La siguiente recalada a 130 millas de distancia, ya estaba en la proa de las dos embarcaciones, el Leño, y el Virgen Blanca: la isla de La Alegranza. La navegación fue rápida durante este tramo, ya con el alisio establecido, lo que permitió a las embarcaciones alcanzar puntas de más de 10 nudos sostenidos en algunos tramos del trayecto.
La llegada a La Alegranza, la isla más septentrional de todo el archipiélago canario, siempre es un placer. Fondeo en el Veril con la típica arena rojiza y caliente que invita a ser conquistada.


Ya con las fuerzas repuestas de la travesía, bajamos a la playa con las embarcaciones auxiliares a disfrutar de un precioso Jameo de agua que esconde una preciosa playa en su interior.
Esta isla tiene prohibida su visita al ser de propiedad privada, pero como Quique, a la sazón su propietario es un gran amigo nuestro, los placeres terrenales no nos fueron vetados y pudimos disfrutar de la excursión al volcán de La Caldera, probablemente uno de los mejores conservados de todo Canarias.
Quique también nos invitó gentilmente a una cena en su casa, amenizada con todo tipo de anécdotas muy marineras.

Al día siguiente, con buen viento cubrimos las últimas millas que separan esta preciosa isla y su hermana mayor Lanzarote. La visita a la isla de La Graciosa quedó esta vez anulada, al haber tenido que aplazar la salida en Funchal por causas meteorológicas.
Como ves toda una aventura al más puro estilo expedicionario
